El joven carnicero con la bata manchada
y las uñas manchadas,
indiferente silba
una canción de amor.
Espera ansioso las cinco de la tarde
-esa hora en que el sol coagula su gran ojo-
para lavarse y lustrar su peinado
e irse al cine con esa chica simple
con cuyos senos sueña
hace ya tantas, tantas noches.

Piedad Bonnett

Tomado de Piedad Bonnett "El hilo de los días", Tercer Mundo Editores/Colcultura, Bogotá. Premio Nacional de Cultura 1995.

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